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Coffee painting: el café convertido en arte El café se ha transformado en un medio con el que muchos artistas crean auténticas obras maestras.

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El café es todo un arte. Nunca mejor dicho porque, más allá de las múltiples formas de prepararlo, cada vez más artistas en el mundo lo han adoptado como un medio para realizar auténticas obras maestras. Practican el coffee painting, nueva técnica artística que, convertida en tendencia, les permite crear a partir de café, agua, pincel y mucha genialidad.

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Anna Franch trabajando en uno de sus cuadros.

Basta con documentarse un poco para darse cuenta que, efectivamente, el coffee painting está de moda. Se ha convertido en una forma de expresión para artistas de todo el mundo que han encontrado en la técnica una forma de distinguirse y hacer llegar su arte al público. Y a pesar de lo reciente del fenómeno y  la juventud de los artistas, ya encontramos algunos nombres que sobresalen. A saber, los de la chipriota Maria A. Aristidou, cuyas piezas se centran en la cultura pop; los americanos Angel Sarkela-Saur and Andy Saur, matrimonio conocido como The Coffee Artists; la valenciana Nuria Salcedo, autora de retratos realmente impactantes; o Martina Lupi, una italiana que ha conseguido proyección internacional en muy poco tiempo. “Es verdad que ahora hay un boom del coffee painting”, corrobora Anna Franch, una ilustradora catalana que también ha logrado darse a conocer gracias al café.

Pero ¿por qué decidieron cambiar la paleta y las pinturas por el café? La mayoría de artistas eran ya amantes de la bebida y adoptaron el coffee painting de forma espontánea y con la intención de hacer algo original. “Empecé de forma muy inocente, sin referentes y como un proceso muy natural. Un profesor nos invito a salir de nuestra zona de confort y fue casi instintivo pintar con café, ya que es una parte muy importante de mi personalidad; llevo bebiéndolo desde que tengo 14 años”, explica Franch. Como Franch, Martina Lupi, hija de Luigi Lupi, uno de los precursores del latte art, también llegó a pintar con café “de forma natural y gracias a la relación que siempre he mantenido con el mundo del café a través de mi padre”. “Desarrollé yo misma la técnica empezando por investigar la mejor extracción para pintar con café”, añade. De hecho, la experimentación y el apredizaje autodidacta es algo en lo que convergen todos ellos.

“La mayoría de artistas eran amantes de la bebida y adoptaron el coffee painting para hacer algo original.”

A pesar de que la nómina de artistas del café aumenta cada año, la interpretación de la técnica es libre y, por ello, hay tantas formas de trabajar como artistas pintando. Por ejemplo, Martina solo utiliza espresso para pintar sus cuadros algo que, según dice, la diferencia del resto. “Al principio utilizo, más agua en el espresso ya que es cuando pinto los blancos y preparo las sombras. Se trata de una técnica similar a la de la fotografía”, dice. Franch nos explica que necesita un buen café (no soluble) para realizar sus cuadros, ya que la pigmentación es mejor. Uno de sus trucos es utilizar la crema para dejar una textura más interesante. Por su lado, Salcedo, arquitecta de formación, confiesa en Sprudge que “para colorear las ilustraciones utiliza Nescafé porque es soluble y es más fácil de trabajar; siempre me da buen resultado. Me gusta el tono de color y la textura que le da a los dibujos”.

Martina Lupi junto algunas de sus obras.

Martina Lupi muestra algunas de sus obras.

Pero de momento, el coffee painting es más vocación que profesión y no da para vivir a los artistas del café que, en muchos casos, deben compaginarlo con otras actividades. Lupi, por ejemplo, lo alterna con su trabajo como formadora en la academia para baristas que su padre tiene en Piacenza, en el sur de Italia, donde imparte talleres y cursos en las etapas iniciales de preparación. Franch, por su lado, trabaja en un estudio de diseño aunque su habilidad con el café le ha brindado recientemente la oportunidad de recibir el encargo de pintar diferentes paisajes naturales y arquitectónicos de Cataluña. En cuanto al precio de las obras, varía según el tamaño y el artista; Lupi, por ejemplo, dice que un lienzo de 50×50 cm, que le lleva entre seis y ocho horas de trabajo, lo puede vender por unos 300 euros. Franch, en cambio, afirma que “no cobro lo mismo a particulares que a una gran empresa y también tengo en cuenta si va a ser una exposición de una semana o de meses, si es un mural o no. El precio puede ir de 50 euros hasta 500 euros”.

Anna Franch junto a su obra expuesta en Costa.

Anna Franch posa junto a una de sus obras sobre el mundo del café.

The Coffee Art Project
El crecimiento del coffee painting ha dado origen a iniciativas globales y tan interesantes como el The Coffee Art Project, plataforma sin ánimo de lucro que organiza exposiciones y venta de obras de arte relacionadas con el café en ciudades como Londres, Milan, Amsterdam, Nueva York, Buenos Aires y París. A través de la misma, los artistas exponen y venden sus cuadros y el 50% de las ganancias se destina a la asociación benéfica Project Waterfall. Nuria Salcedo es una de las pintoras que toma parte en el proyecto junto con otros grandes artistas como Karen Eland, que comenzó ya en 1998 a usar el café no solo como bebida sino también como instrumento artístico.

Texto: Anabel Vidal/Fotos: Anna Franch y Martina Lupi

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