¿Qué sabemos del café? Los nuevos hábitos de consumo

Consumimos café a diario sin saber de qué tipo, procedencia, proceso de elaboración y, sobre todo, sin cuestionarnos a qué sabe realmente. Después del petróleo, el café es el segundo producto que más operaciones bursátiles genera anualmente. Aunque nos sorprenda, su industria mueve millones de divisas en todo el mundo.

Después del petróleo, el café es el segundo producto que más operaciones bursátiles genera al año.

España, concretamente, es el segundo país con mayor consumo de café espresso del mundo detrás de Italia. Aunque no tomamos tanto café como puede parecer: el consumo medio por persona y año es de tan solo 4,2 kg, dato que se aleja mucho de los 14 kg que se consumen en Finlandia. Existe una explicación lógica: la forma de tomarlo. Los finlandeses toman café tipo americano y lo preparan utilizando muchos más gramos de café molido por dosis que nosotros. Si a esto le sumamos el factor “calidad de grano”, que también es muy superior, y el conocimiento por parte del consumidor, el resultado es la diferencia entre ambos consumos.

Volviendo a España, en los últimos diez años, la industria ha dado un giro radical en sus métodos de venta apostando por la formación al profesional y al consumidor. Formando al profesional se descubre la procedencia y el proceso de elaboración, consiguiendo de este modo mayor calidad en el producto final. Para el consumidor se abre una puerta que conduce a apreciar más y mejor este producto tan común pero tan poco conocido. Nos dirigimos a crear una cultura del café comparable al cambio que ha experimentado la industria vinícola actual que, a través de catas, cursos y demostraciones, ha conseguido un aumento sustancial en sus ventas durante las últimas dos décadas.

Nos dirigimos a crear una cultura del café comparable a la de la industria vinícola.

A nivel mundial también podemos apreciar una transformación de la industria cafetera. El mercado, dominado hasta ahora por multinacionales, está cambiando. Una nueva generación de jóvenes profesionales, inquietos, motivados y cansados de ofertar productos estándar, inician proyectos buscando crear nuevos hábitos de consumo y, por consiguiente, tratando de conseguir la excelencia de este producto. Palabras como barista, arábica, robusta, blend, tamper, extracción, aroma, cuerpo, post gusto, etc, comienzan a ser habituales en la vida cotidiana. Lo podemos constatar con tan solo fijarnos en spots publicitarios, anuncios en grandes superficies o en cualquier pasillo del supermercado más cercano. ¿Por qué? La respuesta es sencilla: las grandes empresas y multinacionales han comprobado que el cambio propuesto por esta nueva generación es real y son estas mismas empresas las que tienen recursos para realizar grandes campañas de marketing que relancen su productos.

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La industria cafetera se ha transformado. Foto: Grier Johnson.

Cabe destacar que el gran cambio en los hogares y en parte de la restauración se ha producido por la incursión en el mercado de los sistemas de cápsulas. Una forma distinta de preparar y tomar café que ha creado disparidad de opiniones, todas lícitas, pero cuyo éxito es indiscutible. Se ha logrado un cambio de hábitos de consumo en los domicilios y ello ha obligado a la industria a adaptar las máquinas espresso actuales para que puedan elaborar café utilizando este sistema.

El sector de máquinas de café espresso se ha adaptado a las nuevas tecnologías mejorando sus productos con sistemas de transmisión de datos, geolocalización de equipos, displays que proporcionan una experiencia de “control total” al usuario y automatismos diversos que mejoran su usabilidad. Sin olvidar que sigue todas las normativas y estándares para que los equipos trabajen de la forma más adecuada respetando el medio ambiente y nuestro entorno.

El sector de maquinaria se ha adaptado a las exigencias del mercado.
El sector de maquinaria se ha adaptado a las exigencias del mercado.

Y cuando usted, lector, tome una taza de café, no lo haga de forma mecánica, como despertador de la mañana o porque es una buena excusa para hacer un descanso. Deténgase un instante a saborearlo y descubrir si es ácido, salado, amargo o tiene notas de umami. Pregúntese por su procedencia y tipo, y relaciónelos con ese sabor. Entre en la cultura del café y disfrútelo en su plenitud. Y recuerde que el mejor café es aquel que le proporcione una experiencia organoléptica plena. El que despierte sus sentidos.

Texto: Rubén Sanz. Foto principal: Camila Tamara Silva Sepúlveda.

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